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29/06/12

O pasado Europeio

 

O pasado Europeio

El neolítico es uno de los períodos de la Edad de Piedra que se caracteriza por la utilización de herramientas de piedra pulimentada para su uso en el desarrollo y expansión de la agricultura y de la ganadería. Por ello, el neolítico es justamente el período en el que se produce un cambio en el estilo de vida de las poblaciones europeas, una transición desde una forma de vida basada en la recolección y en la caza, hacia una economía basada en la agricultura. Esta transición comenzó hace unos 8.400 años en el sureste de Europa, origen de la agricultura y de la ganadería, y desde ahí se extendió progresivamente en forma de clina por toda Europa. No está claro, sin embargo, si esta expansión se produjo por una migración de los agricultores-ganaderos, los cuales se irían cruzando con los anteriores residentes cazadores-recolectores, o bien se trató de un proceso de transmisión cultural sin intercambio genético (en este caso, se trataría de que el conocimiento sobre las técnicas agrícolas fuese adoptado progresivamente desde el sur hacia el norte por los pobladores de Europa).
Europa soberana
Un trabajo realizado por un grupo de investigadores de Suecia y Dinamarca, que ha sido publicado en la revista Science, pretende aportar información sobre esta cuestión. Los investigadores se han centrado en una región del norte de Europa, en la que la neolitización está datada en 6.000 años a.C. y en la que durante unos 1.000 años coincidieron en el tiempo los cazadores-recolectores y los agricultores-ganaderos. Los investigadores han analizado y comparado la composición genética de una campesina conocida como Gök4 (una mujer de unos 20 años enterrada en una tumba megalítica cubierta de tierra, de la que el análisis de isótopos de estroncio indica que nació a menos de 100 km de la estructura megalítica en la que fue enterrada, y cuya datación según C14 corresponde a 4921 años a.C. (ejemplo de agricultores)) y 3 muestras de individuos cazadores-recolectores, de acuerdo con el tipo de enterramiento en el que se encontraron: en tumbas colectivas con artefactos como hachas de dientes de foca, colmillos de cerdo, vasos de cerámica, etc, datadas entre 5300 y 4400 a.C. Los dos lugares de enterramiento se encuentran a menos de 400 kilómetros de Västergötland, en la isla de Gotland.

Los investigadores han secuenciado casi 250 millones de pares de bases a partir de los restos óseos de los 4 individuos y han controlado los posibles problemas de contaminación en el ADN, utilizando como referencia el ADN de animales enterrados con los restos humanos. Tal y como se esperaba, el ADN muestra signos de degradación, así que además han utilizado aproximaciones basadas en análisis de SNPs sometidos a análisis estadísticos de componentes principales.
La comparación entre la información genética de las 4 muestras del período neolítico y de individuos del conjunto mundial (1638 personas) indica que los 4 restos óseos neolíticos muestran una diversidad propia del rango de variación de las muestras europeas. Es más, la comparación indica que los 3 cazadores-recolectores quedaban fuera de la distribución de la variación moderna de la zona del Levante, pero quedaba dentro de la variación propia de los modernos finlandeses y de poblaciones del norte europeo. En cambio, los restos de la agricultora, quedaban dentro de la variación de los modernos europeos del sur.
Mujeres europeas

Para analizar si la contaminación podía estar influyendo en estos resultados, particionaron los datos de acuerdo con la fracción de citosinas desaminadas en el extremo de la secuencia leída (una propiedad que se ha observado está enriquecida en el ADN antiguo auténtico, pero no en moléculas humanas modernas contaminadas). Dividieron los datos de secuencias entre las que tenían la citosina desaminada en las primeras 10 bp de las lecturas y las que no, y observaron que en ambos conjuntos de datos se producía una robusta separación entre la muestra de la agricultora y la de los cazadores-recolectores. Además se observó que los cazadores-recolectores del neolítico compartían la mayoría de los alelos con los actuales europeos del norte. Por el contrario, la agricultora del neolítico compartía la mayor parte de lo alelos con las poblaciones europeas actuales del sureste (Chipriotas y griegos).

Según estos resultados, el proceso de expansión de la agricultura por Europa, conllevó la migración de poblaciones: sólo así se puede explicar la similitud entre la muestra de la agricultora neolítica y los actuales pobladores del sureste europeo.


23/12/10

Nova estirpe hominida


Nova estirpe hominida


  • Se ha hallado el hueso de un dedo y una muela de 30.000 años de antigüedad
  • Compartió el planeta con los 'sapiens', los neandertales y los 'floresiensis'
  • El descubrimiento se ha logrado gracias a la secuenciación de su ADN



Un equipo científico internacional, liderado por el Instituto Max Planck de Alemania, ha descubierto en Siberia los restos de una nueva especie humana que no se conocía hasta ahora, y que compartió el planeta hace unos 30.000 años con los neandertales, los 'sapiens' modernos y los 'Homo floresiensis' de Indonesia.
Nom e uma Peruana e
 uma H. Floresiensis
El nuevo linaje, bautizado como los denisovanos, porque sus restos se encontraron en la cueva siberiana de Denisova, es el primero descrito gracias a una investigación genética: en concreto, la secuencuación de ADN nuclear de la falange de un dedo de una hembra infantil de esta nueva especie.
Tras comparar su genoma con el de los neandertales (que se conoció este año) y el de 'Homo sapiens' actuales de Europa, África y Asia, se comprobó que los denisovanos no eran ninguna especie conocida, aunque parte de su ADN (menos del 3%) está presente en las poblaciones de Melanesia.
La paleogenética ha revelado, según se publica en la revista Nature esta semana, que estos homínidos son más parecidos a los neandertales que a nosotros, lo que significa que descienden de la misma población ancestral, que se dividió en estas dos ramas hace unos 600.000 años. Antes de ello, hace unos 800.000 años, su rama común se habría separado de la que dió origen a nuestra especie.

Un dedo y un diente

Una muela, localizada en la misma cueva, confirmaría también que su morfología es mucho más primitiva que la nuestra. Se parece a la dentadura que tuvieron los 'Homo erectus', otros homínidos del intricado árbol evolutivo humano de hace 1,8 millones de años.


«Todo parace indicar que los denisovanos se dispersaron ampliamente en el pasado», argumentó el jefe del equipo científico, Svante Pääbo, en referencia a los 7.000 kilómetros que separan la región rusa de Siberia de la isla de Nueva Guinea, en Oceanía.
Mientras estos homínidos se extendían por Asia, los neandertales lo hicieron por Eurasia durante cientos de miles de años, hasta que los 'sapiens' abandonaron África, momento en el que también se cruzaron, dejando su marca de ADN en todos los humanos actuales no africanos.
«Como se ve, la historia es mucho más compleja de lo que se pensaba. Ya no se trata de una clara historia de humanos saliendo de África y reemplazando a los neandertales. Ahora vemos que hay linajes entrelazados con más jugadores y más interacciones de las que conocíamos», apunta Richard Green, de la Universidad de California, otros de los firmantes del artículo.
De momento, y a falta de más fósiles en los que fundamentar el hallazgo (sólo hay un fragmento de dedo y un diente), los descubridores de este nuevo homínido han preferido no denominarle como una nueva especie.

La opinión de los expertos

La mayoría de los expertos en Paleontología  consideran este trabajo «de un gran interés científico».
Para Manuel Domínguez Rodrigo, que excava en la Garganta de Olduvai (Tanzania), «muestra que en el Pleistoceno medio las poblaciones humanas euroasiáticas no establecieron barreras reproductivas entre ellas y abre el misterio de cómo unos homínidos en las estribaciones occidentales de Siberia pudieron haberse mezclado con los ancestros de una población geográficamente tan distante como la Melanesia actual».
Antonio Rosas, experto en neandertales del Museo Nacional de Ciencias Naturales, cree que planteará «la reconsideración de lo que es un ser humano porque la condición humana es un laberinto cada vez más complejo». «Debemos acostumbrarnos a que hubo un gran diversidad de especies humanas en un periodo muy reciente», afirma el paleontólogo.
Juan Luis Arsuaga, codirector en Atapuerca, cree que habrá que esperar para confirmar si los denisovanos son una nueva especie «porque con una molécula no se puede saber» y apunta que algunos fósiles hallados en China, que no eran ni 'Homo erectus' ni 'Homo sapiens', «igual tienen que ver con estos homínidos primitivos».