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27/04/12

Memoria reducese quando imos a tumba


Memoria reducese quando imos a tumba


La memoria de los humanos disminuye en los dos años y medio antes de la muerte a un ritmo más rápido que en cualquier otro período desde que empiezan los problemas de memoria, según un estudio que publica hoy la revista Neurology.

24/09/11

Vantaxes do desporte


Vantaxes do desporto


  • Con 92 minutos de deporte a la semana incrementa la esperanza de vida
  • También hay una reducción del riesgo de mortalidad en pacientes con cáncer

Según una investigación realizada por el Instituto Nacional de Investigación de la Salud de Taiwán, practicar tan sólo 15 minutos al día de ejercicio ayuda a reducir el riesgo de mortalidad en un 14% o, lo que es lo mismo pero medido en otros parámetros, alargar la expectativa de vida en tres años.
Hasta ahora, la cantidad recomendable de ejercicio según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y diversas instituciones médicas situaba en media hora el tiempo mínimo para que nuestro cuerpo notara los beneficios del ejercicio; así con una caminata un poco rápida o algo de bicicleta se podía cumplir las expectativas.
o desporte nom só debe ser físico
se nom tamen mental!
Pero para aquellos que no pueden o no tienen entre sus aficiones al deporte pueden darse una nueva oportunidad.... en tan sólo un cuarto de hora. "Queríamos saber si periodos de ejercicio más cortos conseguían producir algún tipo de mejora en los que lo practicaban y, por lo que hemos comprobado, los resultados son muy positivos", explica el doctor que lidera este estudio, Chi-Pang Wen.
Para este estudio se siguió la progresión durante un promedio de ocho años (de 1996 a 2008) de algo más de 400.000 taiwaneses de más de 20 años, dividiendo a estos participantes en cinco grupos según su estilo de vida: desde los sedentarios hasta aquellos que realizaban deporte con una intensidad muy alta. El resultado no se hizo esperar. Incluso en aquellos que afirmaban tener una 'actividad baja' -unos 92 minutos de ejercicio a la semana, lo que equivale a algo menos de un cuarto de hora al día-, mostraban una reducción del riesgo de mortalidad de un 14% en comparación con aquellos que no practicaban nada de ejercicio. A ello se le añadía la constante de que si se sumaban 15 minutos más de ejercicio, ese riesgo se reducía un 4% más.

Ventajas en varias enfermedades

"Estos datos no han variado dependiendo del sexo o la edad de los pacientes", comenta el doctor Wen, "como tampoco han alterado el resultado dependiendo de si el participante sufría alguna enfermedad cardiovascular que, en principio, le limitase la práctica de ejercicio. Es más, estos datos constatan que al ser poco tiempo pueden llevarlo a cabo y mejorar su esperanza de vida", comenta este especialista.
Pero hay más. "Descubrimos que el ejercicio también aporta beneficios en aquellas patologías que no están directamente relacionadas con el sedentarismo", explica el doctor Jackson Pui Man Wai, de la Universidad del Deporte de Taiwan.
Así, y según esta investigación, el riesgo de mortalidad por cualquier cáncer es de un 10% menos en aquellos cuya intensidad en el ejercicio era baja en comparación con los que nunca lo hacían.
"Esperamos que si la gente sabe que con tan sólo 15 minutos de ejercicio se reduce sustancialmente el riesgo de morir se anime a muchas más personas a abandonar la vida sedentaria e incorporar una pequeña cantidad de actividad física por muy ajetreadas que sean sus vidas", señalan los doctores canadienses Anil Nigam y Martin Juneau, del Instituto del Corazón de Montreal.


21/09/11

Eugenesia ou barbarie!


Genética para vivir 100 anos 



  • Para vivir 100 años, es primordial contar con una buena genética
  • Las personas estudiadas no tienen un estilo de vida más saludable que el resto
Para vivir 100 años no es tan importante lo que usted come cada día como la genética que tenga. Sus genes tienen la clave o, al menos, esta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de expertos de la Facultad de Medicina Albert Einstein de la Universidad de Yeshiva (Nueva York, EEUU) después de analizar el estilo de vida de 477 personas con edades comprendidas entre los 95 y los 106 años.
A diferencia de estudios previos, éste es retrospectivo, es decir, en lugar de hacerles un seguimiento para valorar sus hábitos y las edades alcanzadas, se les preguntaba sobre cuáles eran sus hábitos hace 30 años, cuando tenían 70. Para valorar los resultados, se comparaban con los datos de un grupo de personas que habían nacido en la misma época y que cuando rondaban los 70 participaron en el estudio epidemiológico NHANCES (Nacional Health and Nutrition Examination Survey).
Según desvela el artículo publicado en 'Journal of the American Geriatrics Society', la gente con longevidad excepcional no tenía hábitos más saludables que los demás. Por ejemplo, el índice de masa corporal era similar, no había diferencia de sobrepeso u obesidad entre ambos grupos y bebían la misma cantidad de alcohol al día.


En cuanto a la actividad física, sólo el 43% de los hombres centenarios había practicado ejercicio de forma regular, en comparación con el 57% de los hombres del otro estudio. Y cuando se les preguntaba sobre la dieta, tampoco había gran disparidad. La proporción de mujeres y varones de uno y otro grupo que consumían alimentos bajos en calorías y grasas era igual.
También se les preguntó por el tabaco y las tasas fueron similares. Casi el 60% de los longevos había fumado más de 100 cigarrillos a lo largo de su vida. Concretamente, los fumadores del grupo de los 'grandes supervivientes' habían mantenido esta adicción durante una media de 20-40 años, a razón de unos 12 cigarrillos al día. En definitiva, sus estilos de vida no habían sido modélicos respecto al resto. Las personas con longevidad excepcional no eran más saludables (en términos de dieta, actividad física, etc.) que el resto. Pero, probablemente, "sus genes les protegen".

Algo más que una vida sana

Dados los resultados, los investigadores quisieron saber qué pensaban los participantes sobre los factores que habían podido influir en sus largas vidas. "Más de un tercio de ellos creía en la historia familiar y el rol de los genes". Pero también aludían a una dieta saludable, a la actividad física y otros aspectos como actitudes positivas, buena suerte, religión y espiritualidad.
La longevidad se lleva estudiando mucho tiempo y hasta ahora, todo indica que, en general, "los genes la condicionan un 25%-30% y el estilo de vida un 70%-75%", señala Leocadio Rodriguez-Mañas, jefe del servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe (Madrid). Lo cierto, continúa, es que son pocos los que alcanzan la longevidad excepcional, "menos de un 5% de la población". Y en éstos, el papel de la genética, como asegura el actual estudio, es especialmente importante.
De todas formas, esto no significa que no influyan también los hábitos de la vida diaria. "Está claro que si uno tiene mala genética no llegará a los 100, pero si la tiene, ella no es suficiente para alcanzar dicha edad", apunta el especialista español, que también coordina una red de investigación en España sobre el envejecimiento y la fragilidad en el Instituto Carlos III.

05/06/11

Nenos superiores


Os nenos que toman leite materna son superiores


Al debate permanente sobre la lactancia materna -sobre la duración de la misma y sus beneficios para el bebé- se suma ahora otro tema de discusión: unos investigadores británicos afirman que este tipo de alimentación influye en el posterior comportamiento del niño. Según este nuevo trabajo, quienes han tomado el pecho durante al menos cuatro meses tienen menos problemas de actitud que aquellos que son alimentados con leche artificial. Y la relación es independiente de otros factores como la edad de la madre o el nivel socioeconómico.
Aunque ya se habían realizado algunos estudios previos que habían apuntado este vínculo, ninguno era demasiado concluyente. Para establecer o no definitivamente esta relación, un equipo de investigadores de las Universidades de Oxford, Essex, York y del University College London (todas en el Reino Unido) analizó una muestra suficientemente amplia como para salir de dudas. Contaron con la participación de 10.037 madres e hijos, de los cuales 512 fueron prematuros. Tan sólo el 29% de los que vinieron al mundo a tiempo y el 21% de los prematuros fueron amamantados durante cuatro o más meses.
Cuando los niños cumplieron cinco años les sometieron a un cuestionario estándar para evaluar cómo se portaban. Sus resultados, que pubica la revista 'Archives of Disease in Childhood', muestran que los pequeños que se habían alimentado con leche artificial tenían más problemas de comportamiento como ansiedad o hiperactividad, mentían más y tenían peor relación con los padres que los que tomaron leche materna al menos cuatro meses. La proporción fue de un 16% de niños 'problemáticos' en el grupo de la leche artificial frente al 6% en el de la lactancia.
Aunque las causas de estas diferencias no están claras, los autores indican que podría deberse a que "la leche materna contiene muchas cantidades de ácidos grasos poliinsaturados esenciales, factores de crecimiento y hormonas que juegan un importante papel en el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central". Hasta hace una década las fórmulas lácteas infantiles no contenían estos ingredientes. Añadirles suplementos con ácidos grasos es relativamente reciente y aún no se sabe a ciencia cierta su eficacia.
Otra posible explicación que señalan los investigadores es que "el acto de amamantar crea una relación especial entre la madre y su bebé, mayor interacción entre ambos que puede influir en la posterior actitud del niño".
La relación sólo es significativa en los niños que no son prematuros y siempre que hayan tomado el pecho cuatro o más meses. "Nuestro trabajo refuerza la idea de que el tiempo de amamantamiento es uno de los factores que más influyen en las posibles repercusiones favorables para el niño".

15/05/11

Alzheimer nom



A maquina Antialzheimer



El riesgo de una persona de desarrollar alzheimer es detectable con una nueva tecnología española, que combina la resonancia magnética de alta resolución para la obtención de imágenes de gran precisión de distintas secciones cerebrales con la inteligencia artificial.

La capacidad de esta tecnología de discriminar entre quienes están cognitivamente sanos frente a quienes posiblemente desarrollarán alzheimer fue presentada hoy, como parte de un proyecto piloto realizado por más de una treintena de científicos de Madrid, pertenecientes al denominado grupo DEMCAM.

El estudio, denominado "Resonancia Magnética estructural y funcional: estudio multicéntrico de las fases iniciales del alzheimer en la Comunidad de Madrid", ha sido desarrollado en el Centro Alzheimer de la Fundación Reina Sofía-Fundación CIEN de la capital española.



El alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa irreversible de causas desconocidas que cursa con demencia y deteriora gravemente las funciones cognitivas y funcionales.

Se trata de la demencia más frecuente, pero no coincide con el envejecimiento normal del individuo, ni tampoco es un mal exclusivo de los ancianos.

El uso de nuevas tecnologías combinadas ha permitido diferenciar, con niveles del 95 por ciento de exactitud en un colectivo de 170 voluntarios participantes en el estudio, cuáles son cognitivamente sanos y cuáles tienen riesgo de desarrollar la enfermedad de alzheimer.

Con la nueva tecnología de resonancia magnética de 3 Tesla se agiliza la obtención de las imágenes cerebrales respecto a otras técnicas, con una mayor definición y contraste.

Su aplicación generalizada ayudará a prevenir el desarrollo del alzheimer desde sus estadios más iniciales, es decir, incluso antes de ser visualizado el deterioro cerebral que provoca.

Asimismo, es previsible que esta nueva tecnología que incluye conjuntamente cuatro tipos de técnicas de imagen (volumetría, difusión, perfusión y espectroscopia) favorecerá el desarrollo de fármacos contra la enfermedad.

En el marco del estudio, se han obtenido más de 238 variables de secciones cerebrales de cada uno de los individuos participantes, relacionadas con características muy particulares.

El proyecto ha recibido una aportación conjunta de 230.000 euros (unos 340.700 dólares) por la Fundación Reina Sofía, GE Healthcare y la Fundación EULEN.