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17/04/12

Já existe um Estado de Simios


Os simios comenzan a criar as primeiras bases do Estado


La convivencia suele generar conflictos. Y no sólo entre los seres humanos. Los animales también tienen sus roces y sus estrategias para resolverlos. Como los chimpancés. Un equipo de investigadores de la Universidad de Zurich ha confirmado que en algunas comunidades de estos primates hay individuos que actúan como mediadores cuando se producen tensiones o peleas. Estos 'policías' intervienen hasta que logran restablecer la paz y el orden en su grupo.
Según explican en un artículo publicado en la revista 'PLoS ONE', este tipo de comportamiento en chimpancés había sido documentado sólo de forma accidental. Ahora, los investigadores, liderados por Claudia Rudolf von Rohr, observaron y compararon a cuatro grupos de chimpancés en cautividad en diferentes zoológicos. Pese a ello, aclaran que no se trata de un comportamiento generalizado en estos primates.
Los primatólogos explican que estos animales intervienen de manera imparcial, ya que su objetivo es garantizar la estabilidad del grupo. Por ello, cuantos más individuos estén involucrados en la pelea, más posibilidades hay de que otro intervenga, pues representan una mayor amenaza para el bienestar de la comunidad. Los autores señalan que hacer de 'policía' es arriesgado, ya que deben acercarse a dos o más chimpancés enzarzados en una disputa, con el consiguiente peligro de que ellos mismos sean agredidos. Pero el beneficio que obtienen, añaden, es superior al riesgo que asumen.

10/11/11

Nenos olvidados pelas nais


buzóns para cativos


Las "babyklappe", los "buzones" para entregar bebés en condiciones seguras, cumplen 10 años de existencia en Austria como uno de los instrumentos, junto al parto anónimo, para evitar el abandono descontrolado e incluso el homicidio de recién nacidos.

Como los centenarios tornos de los conventos, estos buzones permiten abandonar niños pero con más garantías, médica para los bebés y jurídica para las madres.

En 2001, una modificación legal despenalizó el abandono de niños en estos "nidos" y permitió a las mujeres dar a luz sin informar de su identidad y entregar a sus hijos.

Desde entonces, 15 hospitales austríacos han puesto en marcha estos "babynest", y en la mayoría de los grandes clínicas se ofrece la asesoría y la atención médica para un parto anónimo.

"Equí porque nom ponhen
uma camara indiscreta"
En total, 29 niños, de ellos 21 en Viena, han sido dejados en estos "babynest" desde 2001. Respecto al número de partos anónimos, las estadísticas nacionales hasta 2008 registran 249 casos.

"Aunque solo hubiera sido un niño, ya merece la pena. No entiendo las reacciones contra este proyecto, que cuesta tan poco y aporta tanto", explica a Efe el doctor Andreas Lischka, jefe de Pediatría del Wihelminenspital, el único hospital vienés con este servicio.

Lischka fue quien, en 2000, presentó a las autoridades municipales el primer proyecto de "babyklappe" austríaco.

"La idea es que esa madre, tras el parto, en su desesperación total por el motivo que sea, se pueda acoger a una posibilidad legal para no dejar al niño en un contenedor de basura a cinco grados bajo cero", resume el especialista.

La "babyklappe" vienesa es un pequeño cuarto en una discreta esquina del hospital, con una ventana que se abre desde fuera y que da a un cuna climatizada y vigilada por una cámara.

Al abrir la ventana suena una alarma en la unidad de cuidados intensivos de pediatría, desde donde el personal médico apenas necesita de unos minutos para recoger al niño.

La persona que entrega al bebé, cuyo rostro queda siempre oculto, encuentra una carta en ocho idiomas que explica cómo contactar con el hospital y un sello de tinta para tomar una huella del recién nacido, un "documento" útil si luego se reclama al niño.

Una vez cerrada la ventana, un pestillo electrónico impide que pueda abrirse de nuevo mientras llegan los facultativos.

Lischka califica este servicio como "el último paso de una red de protección" cuyos primeros niveles serían la educación sexual, para evitar embarazos no deseados, y el parto anónimo.

Esa complementación la tiene clara también Christa Pletz, del centro sobre parto anónimo del Estado federado de Estiria.

De hecho, Pletz considera que la "babyklappe" no tiene sentido sin la seguridad y confidencialidad que ofrece el parto anónimo.

Ambos servicios surgieron juntos en un momento en el que aumentaron los homicidios de recién nacidos, relata Pletzt.

Según esta experta, las situaciones que llevan a optar por el parto anónimo son tan diversas como la edad y la posición social de las madres, con el denominador común de que todas se ven en la necesidad de ocultar ese embarazo y ese nacimiento.

Aunque Pletz reconoce que es difícil establecer una relación directa con la muerte de neonatos, sí menciona un informe realizado por la psiquiatra Claudia Klier en 2009, según el cual el número de homicidios de recién nacidos cayó un 50 por ciento entre 2002 y 2005, con el parto anónimo y el "babynest" ya en servicio.

"Creo que sí salva vidas, pero también que no puede evitarlo todo, ya que hay que trabajar en distintos niveles", asegura Pletzt.

Lo que también destaca esta jurista es la necesidad de entender que el parto anónimo puede ser una muestra del amor, cuando una madre consciente de que no puede hacerse cargo del bebé decide entregarlo en adopción.

Respecto a las críticas, han sido moderadas en Austria y se refieren sobre todo a la imposibilidad de los niños de rastrear sus orígenes, algo posible en los procesos de adopción regulares. ¿?

La recuperación de los niños es posible, siempre que el proceso de adopción no haya concluido y que Protección del menor, responsable de los niños tras su abandono o entrega, confirme la identidad de las madres y concluya que están capacitadas para hacerse cargo de los niños.

Además, varios hospitales de Austria no han querido instalarlo alegando que la "babyklappe" no garantiza que el parto se produzca en las condiciones de seguridad y atención que precisan madre y bebé.


07/03/11

Uma galega emigrante apoia o gando tranxenico


Vacas para criar medicamentos


  • Esta científica gallega trabaja en un proyecto pionero en Corea del Sur
  • Lamenta que en España se valore poco el trabajo a pie de laboratorio

Los alimentos de bovinos clonados suelen aparecer en los titulares de prensa, cuando lo hacen, como una alerta sanitaria. Productos cuyo consumo no está regulado y se teme que lleguen de algún modo hasta nuestra mesa. Pero la asombrosa capacidad de las vacas para dar gran cantidad de leche, unida a la posibilidad de manipular sus genes, podría convertir a estas reconocidas 'fábricas' de alimentos en auténticas factorías de medicamentos.
La idea es modificar genéticamente a las hembras vacunas para que produzcan en su leche una serie de proteínas humanas, que después podrían extraerse y usarse en el desarrollo de nuevas terapias para enfermedades autoinmunes, como el lupus o la artritis reumatoide. El proyecto, que aún tardará unos años en germinar, se está llevando a cabo desde el departamento de Veterinaria de la Universidad Nacional de Corea del Sur, reconocido por logros como el primer perro clonado, pero cuya fama quedó ensombrecida por acusaciones de fraude en la clonación de células humanas.

Allí trabaja como investigadora contratada la científica española Begoña Roibas da Torre, nacida en Lugo en 1982 y a quien llegó la oferta de trabajar en Corea, concretamente en Seul, tras una estancia en el hospital Mount Sinai de Toronto (Canadá). Allí participó en un estudio que evaluaba la respuesta de tumores cancerígenos a la manipulación genética de vasos sanguíneos en ratones. Su grupo descubrió que si el crecimiento de los vasos se detenía y se limitaba la llegada de sangre al tumor, éste respondía invadiendo tejidos adyacentes y produciendo metástasis, por lo que mejor "no enfadarlo".
Pero lo más importante para la carrera de Roibas da Torre es que su jefe en Toronto le habló de un trabajo en el famoso laboratorio de clonación coreano, y la investigadora no se lo pensó. "No clono directamente a los animales, pero hago la parte molecular del trabajo, que es la creación de líneas celulares transgénicas", aclara. "Lo que queremos conseguir es una vaca transgénica que exprese proteínas humanas en la leche, para luego purificarlas y poder comercializarlas".
Este enfoque para el desarrollo de nuevos medicamentos podría ser prometedor si se demuestra económicamente viable en un futuro. El problema de las terapias con proteínas es que muchas veces es demasiado costoso fabricarlas desde cero, aunque así se hace, por ejemplo, con la insulina para los diabéticos. En el caso de las citocinas (proteínas que median en los procesos inflamatorios involucrados en enfermedades autoinmunes), "sintetizarlas artificialmente no sale rentable", comenta esta investigadora. "Sin embargo, si las purificas de la leche de la vaca sale más barato".

Pruebas con ratones

Es decir, la leche clonada en ningún momento se consume: "Es sólo un método de cultivo de la proteína", y la parte buena es que "las vacas producen mucha leche". En esta alta productividad radica la clave para que la idea sea eficaz, aunque, por supuesto, aún quedan muchas cosas por hacer, entre ellas comprobar la seguridad del procedimiento. "Se ha hecho ya en ratones y se ha visto que las proteínas no sufren ningún tipo de modificación, con lo cual son válidas para usar en terapias", explica Roibas da Torre.
El paso de los ratones es importante porque demuestra que varias especies, y presumiblemente también los bovinos, pueden generar estas proteínas sin alterar peligrosamente su naturaleza."El problema son las modificaciones que sufren las proteínas dependiendo del animal que las produzca. Pero, en este caso, esas modificaciones no existen, así que tenemos un problema menos", explica desde Seul la investigadora gallega. "Por supuesto, hay que estudiar si pueden tener realmente efectos beneficiosos en los pacientes con estas enfermedades. Todavía no lo sabemos", comenta.
Con todo, estima que en tres o cuatro años podría nacer la vaca transgénica -que no será la primera de su especie en ser clonada- y, a partir de ahí, se podrían estudiar tanto la rentabilidad del procedimiento como la utilidad de las nuevas terapias en humanos. "Todo nos dice que sí, pero en ciencia nunca se sabe", concluye la investigadora, cuya carrera -aún temprana- ha sido hasta ahora muy distinta de los estándares españoles. "Es que no quise seguir el estándar", sostiene.
"Todo el mundo hace lo mismo: terminas la carrera y no sabes qué hacer; te metes a hacer el doctorado, lo terminas y no sabes qué hacer... Y así te pasas media vida", argumenta. Con dos licenciaturas -Biología Molecular y Biotecnología en la Universidad de Santiago de Compostela, y Bioquímica en la Universidad de Granada- se fue directamente a Toronto, donde trabajó como voluntaria, y desde allí a una de las 'mecas' de la clonación, donde todo, empezando por el idioma, parece de otro planeta.