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Esterilidad feminina ligada a ovulación
Tal como apunta la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), los trastornos de la ovulación son responsables del 21% de los casos de esterilidad femenina. En algunas ocasiones, este tipo de desórdenes dan lugar a unos ciclos de ovulación irregulares y, en otras, a la ausencia total de ovulación. La consecuencia es un incremento de las dificultades para concebir y, por tanto, una disminución de las probabilidades de quedarse embarazada.
Aunque el diagnóstico de una disfunción ovárica debe darlo
el especialista tras efectuar las analíticas y pruebas pertinentes, la propia
mujer puede identificar algunos de los síntomas más frecuentes que evidencian
irregularidades en su ciclo ovulatorio:
Ciclos de ovulación muy cortos y menstruaciones muy
frecuentes (al menos, cada 21 días).
Ciclos muy largos y menstruaciones poco frecuentes (cada 35
días o más).
Ausencia del periodo menstrual durante más de tres meses.
Menstruaciones muy largas y con hemorragias muy abundantes.
Menstruaciones muy cortas y con hemorragias ligeras.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica este
tipo de disfunción ovulatoria en tres grupos, definidos según sus causas:
Fallo hipotalámico-hipofisario: representa un 10% de los
trastornos ovulatorios e incluye los diagnósticos de amenorrea (ausencia de
menstruación de más de 90 días) causada por el estrés, el ejercicio físico
extenuante o la pérdida o ganancia de peso excesivo.
Disfunción hipotálamo-hipofisaria: es el trastorno más
frecuente y supone el 85% de las alteraciones ovulatorias. En la mayoría de los
casos, se corresponde con un diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico
(SOP).
Insuficiencia ovárica: en este grupo se engloban entre un 4%
y un 5% de los trastornos de ovulación, debidos en general a un fallo ovárico
como consecuencia de la edad avanzada u otras causas prematuras.
1. Fallo hipotalámico-hipofisario
Cuando el trastorno ovulatorio esté causado por aspectos
relacionados con el estilo de vida (10%), se puede tratar y corregir sin
excesiva dificultad. El objetivo de los tratamientos es variar las condiciones
o los hábitos que provocan los desarreglos en la ovulación. Cuando la
disfunción se debe a trastornos alimentarios que implican una pérdida o
ganancia excesiva de peso, se intenta restablecer el peso normal y poner en
práctica unos hábitos alimenticios saludables. Cuando el origen radique en las
situaciones de estrés o en el ejercicio físico excesivo, bastará con reducir
los niveles de estos.
2. Disfunción hipotálamo-hipofisaria
Si el trastorno ovulatorio y los consecuentes problemas de
infertilidad están causados por padecer SOP (85% de los casos), se requiere un
tratamiento médico especializado destinado a regular el ciclo reproductivo y a
controlar algunos de sus principales síntomas, como la obesidad. De hecho, tal
como recogen las recomendaciones de la Sociedad Española de Fertilidad, la
pérdida de peso mediante la dieta y el ejercicio supone indudables beneficios
para restaurar la fertilidad y "debe ser considerada como un tratamiento
de primera línea en mujeres obesas con SOP que consultan por infertilidad de
origen anovulatorio".
3. Insuficiencia ovárica
Cuando el trastorno de ovulación está causado por una
insuficiencia ovárica, ya sea prematura o en edad avanzada, los especialistas
indican que la técnica de reproducción más indicada para las pacientes es la
donación de ovocitos. No obstante, tal como recoge el "Tratado de
Reproducción Humana para Enfermería" de la SEF, "se puede intentar el
tratamiento con inductores de la ovulación, pero únicamente en los casos en que
se espera obtener alguna posibilidad de éxito, sin empeñarse".
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